¿Por
qué donar?
El
26 de agosto de 1999 alguien decidió subastar su riñón
en el sitio de Internet eBay.com. Pedía 25 mil dólares.
Antes de que eBay sacará la oferta una semana más tarde,
debido a que la venta de órganos es ilegal en los Estados Unidos,
el precio había llegado a $5,750,000 dólares. Esto sólo
puede explicarse mediante la existencia de una necesidad extrema, a
veces desesperada, de órganos.
En
todo el mundo las listas de personas que aguardan a un donador son triste
e innecesariamente largas. En México, por ejemplo, hay cerca
de 100 000 personas que requieren un trasplante, pero tan sólo
se llevan a cabo 3 mil cada año. Por si fuera poco, otras 12
mil personas se añaden cada año a la lista de espera y
10 personas mueren al día porque no reciben el órgano
que necesitan.
Mucha
gente estaría dispuesta a donar sus órganos, pero en la
mayoría de los casos no llegan a hacerlo porque nadie se les
ha aproximado para proponerles la idea o sencillamente desconfían
del proceso. El alto número de pacientes que esperan un órgano
saludable contrasta con el escaso número de donadores registrados,
que a su vez contrasta con el alto porcentaje de gente que estaría
dispuesto a hacerlo.
Falta el vínculo que una a ambas partes. La meta de Arbida es
construir ese puente y darle a la gente la confianza para cruzarlo.
En Arbida, además de información, proporcionamos una credencial
de donador. En ella se expresa la voluntad de donar los órganos
en caso de que uno ya no los necesite, una especie de testamento de
vida que debe cargarse en todo momento y darle una copia a la familia.
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